Cuba: actores del XIX (Ediciones de la Flecha, 2017). Paperback 468 p. ilustraciones), recorre el camino del intérprete  desde la puesta de El príncipe jardinero y fingido Cloridano de Santiago Pita  hasta los años veinte del pasado siglo, cuando mueren la mayoría de las figuras nacidas en la isla con una presencia continuada en los escenarios: Adela Robreño, Luisa Martínez Casado, Eloísa Agüero y Serrano, Pablo Pildaín y Paulino Delgado. Antes hay figuras españolas significativas como  Andrés Prieto y actores y actrices que integran las compañías del Coliseo y el Principal como Antonio Hermosilla, Antonio Rosal, María Sabatini e Isabel García Luna. Así mismo se relata el "encuentro" entre la gaditana Luz Vallecillo y el poeta Zequeira a través de las gacetillas de El Aviso de 1806. No es un inventario. No pretende abarcar de manera pormenorizada y exhaustiva la historia del actor en el  teatro cubano, sino intenta valorar  su aporte dentro de la historiografía con constantes referencias a obras, edificios, historia y contextos.
Vuelve a una temática abordada en Cuba entre cómicos: Candamo, Covarrubias y Prieto ya que  analiza el papel de Francisco Covarrubias en la creación escénica y lo vincula con la experiencia de otros con los que trabajó de manera continuada, entre ellos Matilde Domínguez, actriz dramática y de zarzuela, fallecida muy joven, la trayectoria de la familia Robreño y en especial, la de Adela, primera actriz cubana famosa fuera de nuestras fronteras así como los españoles Manuel Argente, Manuel Ossorio y Baltasar Torrecillas, la cubana Eloísa Agüero de Ossorio, la trayectoria del intérprete en los bufos del 68 y en su segunda vuelta, con Miguel Salas y sus continuadores, los actores del periodo alhambresco. Tercer libro de las Ediciones, dedicado al intérprete, no será el último.

Uno de los capítulos

La chimenea encantada. Francisco Covarrubias

La chimenea encantada. Francisco Covarrubias (Ediciones de la Flecha, 2017)  versión para kindle y  en papel. No es una biografía. Son apuntes acerca de la vida y trayectoria legendarias del fundador del teatro  cubano, el primer actor Francisco Covarrubias (1775-1850) a partir de los hallazgos anteriores, dispersos en los libros y los nuevos. Su influencia se sedimenta con el paso del tiempo. Abre el  camino para entender la escena como acto y no solo como literatura, gestus y no declamación, conjunto y no soliloquio,  chiste, música y baile y no recitativo, relación y gratitud hacia el público y no narcisismo.  ¿Existirían sin él Creto Gangá, la comedia cubana, el bufo y la parodia del siglo XX?  Más que un destino individual, Covarrubias es una voluntad, la de permanecer haciendo no importa cuales fueran las dificultades que en más de cincuenta años encontró a su paso. Citadino y habanero, escribió del campo y se comparó en muchas ocasiones con un navegante en alta mar hasta que se fue a  pique con su buque y  su máscara de gracioso.
La versión en papel tiene una extensión mayor que la de kindle, contiene más  décimas y sueltos recopilados de la prensa.




Cuba entre cómicos: Candamo, Covarrubias y Prieto

Cuba entre cómicos: Candamo, Covarrubias y Prieto (Ediciones de la Flecha, 2015, 279 ).  ¿Quiénes son algunos de los cómicos y cómicas que actuaron en Cuba entre 1800 y 1850? Este texto recorre el camino de los tablados con el intrépido Santiago Candamo, el fundador Francisco Covarrubias y el ponderado Andrés Prieto, director de la primera compañía profesional. Actuaron junto  a la Rodríguez, la Gamborino, la Galino, la Molina y otras muchas que aunque dejaron huella, no aparecen en los recuentos. El capítulo sobre Santiago Candamo está escrito por Manuel Villabella,  autor premiado por su libro El negrito del sainete cubano (premio Rine Leal 2013) así como se acompaña de más de veinte crónicas del Diario de la Habana, seleccionadas por Jorge Antonio González pertenecientes a su archivo y cedidas y transcritas por Miguel Sánchez León para este volumen.

Villabella ha investigado en los archivos la presencia de Candamo mientras que Boudet, la relación entre Covarrubias y Andrés Prieto, así como la polémica de este gran actor con José María Heredia, poeta romántico, admirador de tantos actores y bailarines, la incipiente teoría y crítica sobre el intérprete y el nefasto papel de la censura. Se incluye entre los documentos una obra inédita de Candamo, hallada por Villabella en La Gaceta de Puerto Príncipe y un suelto de Francisco Covarrubias, quien acostumbraba a invitar a sus funciones con décimas que circulaban impresas.

Yanetsy León González publica una entrevista en el periódico Adelante de Camagüey.

Luis E. Álvarez Álvarez lo comenta en su columna de Cuba Literaria.

     Se trata de una perspectiva innovadora, pero, ante todo, sumamente necesaria. Rine Leal desbrozó el primer camino hacia una historia orgánica del teatro nacional y obligadamente debió dedicarte atención particular a los dramaturgos y sus obras, aunque dejó atisbos de indudable interés sobre otros componentes. Quedaba pendiente una valoración de los actores que hicieron posible el desarrollo teatral insular: esta es la tarea ingente que emprenden Villabela y Boudet, quienes se engolfan en una revisión bibliográfica milimétrica para trazar el recorrido vital y creador de los actores y empresarios que fundaron el teatro nacional. Trozos de información, girones de noticias son convertidos en crónica viviente de ese difícil pasado.


El teatro perdido de los 50. Conversaciones con Francisco Morín

El teatro perdido de los 50. Conversaciones con Francisco Morín. (Ediciones de la Flecha, 2014. Digital y en papel. 275 p.). Considerada un páramo, una tierra baldía o un momento de transición, la puesta en escena estrenada en Cuba entre finales de los años cuarenta y 1959, es un tema aplazado y casi enterrado. La Revolución de 1959 barre con los vestigios del teatro anterior y no sólo el producido en sus “salitas”. Este libro, escrito a partir de conversaciones con Francisco Morín, director del grupo teatral Prometeo, ofrece un registro y no un enjuiciamiento de la imagen escénica en  años de  convulsión y crisis. Aunque Morín es el eje principal, se nutre de fuentes documentales y testimonios para preguntarse sobre sus avatares y sus paradojas.
 Un breve libro Los años de la revista Prometeo (paperback. 123 p. Ediciones de la Flecha, 2010) analizó el papel de la revista en esa época, motivación principal de su  autora a dialogar con el fundador de la publicación en 1947. Contiene además el  dossier ¿Los críticos contra Electra Garrigó? con artículos de Virgilio Piñera, María Zambrano, Luis Amado-Blanco, Manuel Casal, Matilde Muñoz y Héctor García que reconstruyen parcialmente la polémica sobre la puesta de Francisco Morín que  Lezama Lima califica de “sabroso escandalito.”


Juan Cueto-Roig  ha escrito en  Cuba Encuentro

    [...] una incansable historiadora del teatro cubano, no cesa en su empeño investigativo, no solo de lo que ocurría en los escenarios, sino también de las vicisitudes, los logros y los reveses de dramaturgos, actores, funcionarios públicos y cuantos tuvieron que ver con las artes escénicas de nuestro país.

Cuba: viaje al teatro en la Revolución

Cuba: viaje al teatro en la Revolución. (Paperback. 301 p. Ediciones de la Flecha, 2012). Este viaje al teatro cubano revisita la etapa de 1960-1989, convulsa y apasionante. Su autora siguió de manera puntual estrenos y festivales, conoció autores, actores y directores, participó en talleres y ensayos y escribió artículos dispersos en las publicaciones de esos años. Su perspectiva no es ajena al teatro por dentro.
De la puesta de Aire frío, de Virgilio Piñera, a La cuarta pared, de Víctor Varela, el recorrido abarca muchas estaciones: la obra de urgencia, el bufo, el teatro que llenó las salas, los grandes dramaturgos, las poéticas de socialización, el costumbrismo, el teatro ceremonial y del cuerpo y también los años grises, el realismo estrecho, las obras malditas, las piezas negadas y los momentos de retroceso. Crónica e interrogación, crítica y testimonio.

 En la portada, dos imágenes, Miriam Acevedo, Ada Nocetti y Vicente Revuelta en La noche de los asesinos, de José Triana y Carlos Pérez Peña, Concha Ares y Maritza Abrahantes en La vitrina de Albio Paz, del Teatro Escambray. Fotografías de Ernesto Fernández y del archivo de la autora, así como en el interior del libro.

Luis de la Paz escribió en la Revista del Diario Las Américas

    El libro [Cuba: viaje al teatro en la Revolución] comienza poniendo en contexto Aire frío de Virgilio Piñera, quizás la obra que mejor retrata al cubano y lo cubano, y cierra con La cuarta pared de Carlos Varela, pieza en su tiempo de vanguardia, ... que quizás por carecer de texto, parece resumir lo que llegó a ser el teatro: complicidad, miedo, insinuaciones, sofismas y exilio. Del teatro articulado da la mímica. Valga señalar el simbolismo que encierra este principio y fin: Piñera fue condenado al ostracismo hasta su muerte, y Varela salió de la isla.Rosa Ileana Boudet pone en contexto una serie de obras de temática social y acorde al llamado de la época, que se escribieron y estrenaron, entre ellas piezas de Matías Montes Huidobro, Manuel Reguera Saumell, Raúl de Cárdenas (todos hoy en el exilio) y Abelardo Estorino (en la isla), algunas con marcado éxito, como Santa Camila de La Habana Vieja de José R. Brene. Otras que han caído en el olvido, también son recogidas en este volumen que prácticamente muestra la totalidad de la dramaturgia cubana en esos años.

        Cuba: viaje al teatro en la Revolución es un libro importante, curioso y serio, que expone la contribución de esa etapa del teatro (1961-1989) a la cultura cubana.



Luisa Martínez Casado en el paraíso

Luisa Martínez Casado en el paraíso (Ediciones de la Flecha, 2011, 280 p.).
Biografia de la actriz cubana, nacida en Cienfuegos en 1860. Considerada una de las mejores intérpretes de habla hispana del siglo XIX –y la actriz cubana más internacional de su época– comenzó niña al interpretar las obras de su padre, viaja a España, estudia en el Real Conservatorio y sin graduarse, José Echegaray la descubre y  escribe para ella un personaje de Mar sin orillas. Nace la leyenda de la “desconocida perla”. El libro documenta, con muchas referencias de la prensa,  su trayectoria del  Alhambra al Apolo y otros coliseos madrileños hasta que –como parte de la compañía de Leopoldo Burón– viaja a México y se reencuentra con La Habana. A partir de entonces, las ciudades mexicanas serán  escenario de sus triunfos y el país al que vuelve una y otra vez con Burón o sola cuando crea una compañía propia con la que recorre América y el Caribe. Vive a caballo vive entre su patria de nacimiento y de adopción pues se consideró "una actriz española nacida en la Perla del sur". Admirada por Sofía Casanova, Julián del Casal y el Conde Kostia, murió después de años alejada de la vida pública. Con ella se consolida  una familia de actores que llega a la actualidad. “En un ejercicio –que Antonio Orlando Rodríguez ha llamado “casi detectivesco en el que las certezas alternan con las deducciones, Boudet, sigue a su protagonista, a lo largo de sus giras... ” hasta  su último acto. Edifica un teatro en su ciudad natal, el Luisa, todavía en funcionamiento, pero experimenta cómo la naciente la república rechaza sus iniciativas –entre ellas la creación de una escuela de actores– y  con la muerte de su esposo, el actor y empresario Isaac Puga, se aleja de los escenarios y hace un mutis lento hasta su fallecimiento en 1925.  El texto se acompaña de fotografías y documentos  –la mayoría inéditos– atesorados por el Centro Yolanda Perdiguer del Teatro Terry de Cienfuegos. 

En "Lanzar la flecha bien lejos" puede seguirse la gestación del libro desde que por casualidad la autora halló el llamado folleto de Tabasco (Juicios que la prensa de varios países ha dispensado a la compañía dramática española  Luisa Martínez Casado) hasta que dos o tres años después había concluido la revisión de  mucha prensa en la Biblioteca Digital Hispánica, la Hemeroteca de México y extensa bibliografía. En Cienfuegos, con  la cooperación del director del teatro Terrry y de dos valiosas investigadoras, Lisley Peña Benavides y Rebeca Román Capdevila, obtiene documentos preciosos, atesorados en el Museo Provincial, algunos de los cuales reproduce. Cinco años después, en Cuba: actores del XIX, todavía encuentra nuevos datos  y/o rectificaciones sobre la Casado. Muchos otros amigos y colegas colaboran en la búsqueda, en especial, Eddy Díaz Souza, que halló periódicos en Venezuela y en la revisión final, Noelia González.


Una opinión de Antonio Orlando Rodríguez en El Nuevo Herald. Al encuentro de Luisa Martínez Casado


        Rosa Ileana Boudet acompaña su estudio con una valiosa documentación gráfica que incluye no sólo fotografías de Luisa Martínez Casado, sus familiares y otros contemporáneos suyos, sino también imágenes de los teatros donde se presentó, autógrafos, cartas manuscritas y páginas de revistas. No hay que ser adivino para saber que detrás de este libro hay largas horas de lecturas, pesquisas y viajes para componer un exigente rompecabezas con piezas dispersas y difíciles de localizar. Tanto tesón merece nuestro agradecimiento. Más que una documentada e inteligente biografía de una actriz, Luisa Martínez Casado en el paraíso es un esfuerzo mayúsculo por continuar desbrozando la “selva oscura” en que aún están inmersos significativos personajes y momentos de la historia del teatro cubano.  Publicado el 7-031-2011 no está disponible en el periódico, aunque recogido en Artefactus que antes recomendó su lectura.

 "El  paraíso de Luisa Martínez Casado". Una opinión de Juan Cueto-Roig  

     ...sentí dolor corporal y anímico sólo de pensar en su labor investigativa, en su recolección de datos, en sus viajes a ciudades, museos, bibliotecas, en busca de datos y documentos. Y después, en seleccionar el material, ordenarlo y comentarlo para ofrecernos la biografía de esa extraordinaria mujer que fue Luisa Martínez Casado.

Teatro cubano: relectura cómplice

Teatro cubano: relectura cómplice (Ediciones de la Flecha, 2010, 390 p.) en sus dos versiones, la última disponible en Amazon,  revisa críticamente  la dramaturgia cubana a  partir del periodo del Alhambra hasta 1959. Aunque tiene una voluntad totalizadora, no es un manual, un texto denso o académico, sino un recorrido hacia el interior de obras y autores, un punto de vista sobre estos y algunas puestas en escena, entre ellas, la mítica Electra Garrigó, de Virgilio Piñera, realizada por Francisco Morín (1948) en "Carcajada homérica o ¿sabroso escandalito?" en comparación con la de El chino, de Carlos Felipe, del año anterior. Estudia  autores fundamentales del siglo XX, de José Antonio Ramos a Rolando Ferrer, Virgilio Piñera y Flora Díaz Parrado. La mirada otra y extrañada del investigador  recorre la obra dramática en estrecha relación con su contexto. El teatro de la República merece un redescubrimiento.



INDICE

Una nota. 9

Alhambra: choteo y simulacro. 13

Ramos: un predicador iluminado. 43

¡A Madrid!: Alfonso Hernández Catá y Alberto Insúa. 75


La comedia galante: Sánchez Varona, Luis Felipe Rodríguez y Salvador Salazar. 85


Muñecas, lupanar y zarzuela: Gustavo Sánchez Galarraga y el auge lírico. 92


Protesta política, performance y un fonógrafo:  Marcelo Salinas, Jorge Mañach,


Lino Novás Calvo y Luis A. Baralt. 107


Teatro de títeres soñado por los negros: libretos de Carpentier.  122


La cueva del teatro de arte. 130


Entre el solar y el presidio: Piñera clama en el penal. 136


¡No má lipidia, Ulogio! 147


Teatro político: Carlos Montenegro, César Rodríguez Expósito y Paco Alfonso. 162


Velorio y comparsa: Flora Díaz Parrado. 178


Carlos Felipe: memoria y tatuaje. 189


¿Carcajada homérica o sabroso escandalito? Electra Garrigó y El chino. 200


Radio y conciencia ilusoria: Cid, Potts, Badía, Ferrer, Fernández, Ponce de León y Feijóo. 216


Los vivos-muertos y el teatro dentro del teatro. Cid, del Busto, Sánchez Varona y Dyssis Guira.  226


Justicia y nikitismo: Falsa alarma, Jesús y Los siervos. 231


Circo de mala muerte, carpas y platillos voladores. 240


Scherzo, la gorgona y Cotton: extrañeza. Eduardo Manet, Roberto Bourbakis y Matías Montes Huidobro. 247


Parcas en la mariposa: Rolando Ferrer. 254


Borges y Estorino: lotería, pan  y violencia. 262


Escándalo en las salitas: ¡Tetas! 273


Juana de Lorena: reescritura y resistencia. 286


Absurdo, melodrama y el programa radial Linda Camelia  Ezequiel Vieta,


Niso Malaret, Gloria Parrado y José Triana. 292.


Melodrama social y el teatro perdido de los cincuenta. González de Cascorro,


Alfonso, Ferreira, Montoro Agüero, Baralt y Carpentier. 301


 Escupir en la taza de café. 316


 Notas. 334


 Bibliografía.



Jorge Domingo Cuadriello lo comenta en Espacio Laical


    [...] Como podrá suponerse, no pocas páginas de este ensayo [Teatro cubano: relectura cómplice] están dedicadas a Virgilio Piñera, la figura más sobresaliente del teatro cubano en el siglo pasado, y en especial a sus obras Electra Garrigó, Jesús y Los siervos, aunque en ningún momento se manifieste una devoción incondicional hacia este autor. Más llamativo resulta la defensa, a veces emocionada, que Rosa Ileana hace de Carlos Felipe y de su drama El chino, estrenado en 1947. Según su apreciación, la marginación que ha  padecido "todavía es un enigma" y no se comprende que se haya llevado a la escena tres veces en cincuenta años a pesar de ser "una pieza llena de misterio y claves cubanas.



Escritos de teatro: crónica, crítica y gacetilla

Escritos de teatro: crónica, crítica y gacetilla. (Ediciones de la Flecha, 2013, digital, 464 p.) Desde El Viajero, seudónimo de un colaborador del  Papel Periódico de La Havana en 1791 hasta otro  con el sobrenombre de Garrick en la revista Social de 1936, recoge casi un centenar de escritos, tomados de fuentes varias, la mayoría, de recopilaciones y libros y de periódicos y revistas. Desde los muchos autores anónimos que escribieron con un alias, hasta las grandes figuras de la crónica y la crítica – Julián del Casal y José Martí– ; los que tuvieron por la escena una devoción más que probada, como Buenaventura Pascual Ferrer o Aniceto Valdivia; los eruditos, Mitjans, Piñeyro, Justo de Lara y Enrique José Varona, cuya reflexión es más que imprescindible, pero también los desconocidos. El aviso, la nota de ocasión, la proclama, la gacetilla, el libro de viaje, la ordenanza y la censura ácida o biliosa. Tampoco falta la reflexión amarga sobre la censura misma y la labor del crítico teatral. La selección no es exhaustiva ni representativa salvo del deseo de recomponer los fragmentos del pasado como una vasija rota. Como se trata de una compilación con muchos libros del dominio público, el interés de la autora es que circule en esa esfera y sirva a futuros teatrólogos y estudiosos. Disponible en la internet.